Minería, pesca, energía, salud y vitivinícola son las industrias con mayor madurez en investigación y desarrollo, pero alimentos lidera en cantidad de proyectos.

Hubtec, entidad creada por siete universidades para acelerar la llegada de proyectos al mercado en colaboración con el Estado y privados, realizó una radiografía para determinar el grado de madurez de las grandes empresas del país en Investigación y Desarrollo (I+D), en base al uso de tres programas públicos en los últimos cinco años.

El análisis consideró la información disponible de empresas que se adjudicaron fondos de Corfo; que certificaron proyectos bajo la Ley de Incentivo Tributario a la I+D; y que participaron como asociadas en líneas del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) y de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).

El estudio concluyó que 300 grandes empresas han realizado avances concretos en innovación e inversión tecnológica con subsidios de Corfo y ANID, y que la mayoría pertenece a las industrias minera, pesca y acuicultura, energía, salud y vitivinícola.

El director ejecutivo de Hubtec, Ignacio Merino, explicó que la radiografía buscó categorizar a las empresas según su participación en estos instrumentos del Estado, y determinó que las 300 compañías que usaron los tres programas, son las que tienen ‘mayor nivel de madurez’.

También dijo que si bien el uso de la Ley I+D ha tenido una ‘tendencia creciente, sobre todo en los últimos dos años donde llegamos casi al 50 y 50 entre inversión privada y pública, todavía estamos muy lejos de lo que nos gustaría’.

Señaló que esto se debe a que muchas de las grandes firmas ‘están cómodas con la posición que tienen’ y que no son intensivas en negocios basados en conocimiento.

‘Y lo que vemos es un levantamiento de fondos por parte de las startups de base científica tecnológica, que son finalmente las que pueden absorber tecnologías para transformarlas en productos que le ofrecen a las empresas grandes’, afirmó.

Sectores y focos

Aunque en las líneas de certificaciones por Ley I+D y fondos Corfo, el sector de minería y metalurgia lidera (39,6% y 18,6%, respectivamente), Merino dijo que, en el caso de la participación de empresas como asociadas en líneas de Fondef, alimentos tiene la mayor cantidad de proyectos.

‘El sector de alimentos comprende toda la cadena alimentaria, desde la producción, el procesamiento, empaquetamiento, distribución, hasta la nutrición. De ahí que al sumar otras industrias, como pesca y acuicultura (esta lidera el listado según participación de empresas como asociadas en líneas de Fondef con un 38%), vitivinícola, agroindustria; alimentos tiene una posición importante’, afirmó.

También destacó la participación de la industria energética en la Ley I+D y fondos Corfo, que representó un 11,5% y un 4,8%, respectivamente.

En tanto, los sectores financiero y comercio han sido los menos intensivos en inversión en I+D, debido a que están más orientados a la adopción, por ejemplo, de tecnologías de la información que no requieren tanta inversión.

Respecto de los focos, Merino comentó que las empresas están orientando la I+D hacia el desarrollo sostenible, a la economía circular y a mejorar la eficiencia de las cadenas productivas.

Por ejemplo, la minería se ha centrado en la adopción de nuevos procesos y tecnologías para la extracción de minerales, como el cobre; en la gestión de residuos; y en la transformación de los relaves.

‘Ahí también hay conexiones con el sector construcción, porque hoy existe harta tecnología que se está desarrollando para transformar los relaves mineros en ladrillos, en caminos, o en materiales para caminos’, dijo Merino.

En la industria alimentaria, los principales enfoques apuntan a la necesidad de ajustarse a los marcos regulatorios asociados a la sostenibilidad, como nuevos materiales para los envases -a propósito de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor-, crear alimentos más saludables y mejorar las cadenas productivas.

I+D con terceros

Merino afirmó que la gran mayoría de la innovación de las grandes empresas proviene principalmente de proveedores o startups de base científica tecnológica, debido a que sólo un 7% del capital humano avanzado (como doctores y académicos) está en el sector privado.

‘Todo el resto está en la academia o, en menor nivel, en fundaciones. Entonces no tenemos hoy una industria intensiva en I+D que pueda hacerlo sola, y eso es un problema’, dijo.

Agregó que, si bien aún los números son pequeños, algunos doctores se están colocando en las startups tecnológicas.*